*Grutas de la Gurfa: Tal vez la tumba de Minos. Secretos y misterios de la protohistoria siciliana.

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Imponente estructura rupestre testigo de la antigua civilización de Sicilia. Meta de estudiosos y broche de oro del turismo arqueológico de la provincia de Palermo. Las llaman Grutas de la Gurfa, pero no son grutas. Ni siquiera son graneros, establos o almacenes. Cierto es el origen árabe del topónimo, pero son numerosas las dudas sobre el significado del nombre: fosa, “pared escarpada del monte” y también la atribución y su fecha. Y a pesar de que haya pocas certezas, hay quien considera las grutas por su escala dimensional una “grandiosa arquitectura impregnada de una arcaica sacralidad”. Un santuario, o incluso la tumba del rey Minos, llegado a Sicilia para capturar a Dédalo. Es esta la explicación dada por el arquitecto e historiador del arte, Carmelo Montagna que en sus libros (“ Sulle tracce di Minosse”, “Thòlos e Tridente”, “Il Tesoro di Minos”) ha intentado desvelar los milenarios secretos de esta estructura misteriosa.

Profesor Montagna, ¿qué posible evidencia histórica se esconde entre las cavidades de este monumento rupestre? En primer lugar la grandiosidad monumental de los hipogeos, en concreto del ambiente campaniforme con forma de tholos que tiene medidas de primado mediterráneo. Conviene especificar que la definición genérica de “grutas” es inapropiada ya que se trata de una auténtica arquitectura, realizada por “excavación”, verdadera “escultura” ambiental hecha “quitando” como hubiera dicho Michelangelo. Los datos de mi búqueda sobre las matrices culturales arquitectónicas que orientan a su sofisticado constructor llevan hacia una dirección precisa; la Edad del Bronce en el corazón de Sikania, con sus coordinadas minoica y micénica y las continuas contaminaciones, en un lugar por donde “han pasado todos”.

¿Qué dicen los estudios anteriores? Entre certezas y misterios, los testimonios más antiguos en el lugar son las pequeñas tumbas con forma “ de horno” visibles sobre el tercer nivel de la cresta rocosa típicas de la civilización “Castellucciana” en Sicilia, datables en la Edad del Bronce (“Neolítico” del milenio IV-III a. C.)

– Brevemente es esta la historia de los estudios sobre la Gurfa anteriores a mi trabajo: según fuentes bibliográficas de la superintendencia, que no he examinado y sé que han sido contestadas por G. Mannino, es genéricamente atribuida a poblaciones pelágicas por P.Orsi.

– Se considera un asentamiento Neolítico, unido a la presencia de la necrópolis sobre la cima de la cresta rocosa por G. Cumbo.

– Se compara con las cámaras sepulcrales de Micenas, considerando el ejemplo del famoso “Tesoro de Atreo” de Micenas por B. Rocco.

– Por S. Braida se pone en relación con el gran hipogeo de Hal Saflieni de Malta, perteneciente a la cultura megalítica.

– Se clasifica como un asentamiento tardorromano, bizantino o altomedieval, como fosa granero, por estudiosos y, por eso, definido sarraceno por la tradición popular, y también, por medio de su denominación árabe, pero no nos dice nada sobre el nacimiento del complejo, pero documenta un uso específico islámico, entre la conquista musulmana de la isla y el periodo de Federico II.

La Gurfa se cita en los documentos como un poblado y floreciente caserío “árabe”, dato ya existente en 1150 cuando fue concedida por el rey Guillermo al Hospital de Leprosos de Palermo. Luego el caserío formó parte de las posesiones de la Orden Teutónica a la cual el Hospital de Leprosos pasaba con sus bienes. Su historia más reciente se confunde con la del latifundio siciliano campesino.

¿Podría describirnos la estructura? Son estructuras artificiales, excavadas por el hombre en la imponente cresta de roca sedimentaria. Están constituidas por un grandioso ambiente campaniforme (tholos) horadado arriba por la luz (como el Panteón de Roma) y por un gran “espacio con forma de tienda” en el piso bajo, conectado por pasillos, escaleras, cisternas, “pozo de bajada”, sendas, a cuatro “salas” en el piso de arriba y a diversos pequeños ambientes con una posible función funeraria sobre la cima de la ladera. También hay estructuras limítrofes como un manantial perenne (“la Cuba”), un gran monolito-menhir exterior detrás de la entrada a los hipogeos, una bañera triangular (¿para abluciones rituales?), una cavidad-santuario con forma de valle con señales de magalitismo y lo que queda de un pequeño ídolo (¿un torito?), una tumba con forma de tholos censada oficialmente como tal por el arqueólogo Tomasello a un veintenar de metros del ambiente campaniforme (tholos”) más amplio del Mediterráneo (todavía a la espera del reconocimiento arqueológico oficial…). Una arquitectura hipogea, revestida en su origen con madera y entablados coloreados y decorados, como testimonio de las capas de negro de humo alquitranado depositadas en sus paredes, signo de un gran incendio destructivo. Lo que nosotros vemos ahora, es el “esqueleto”, la arquitectura en negativo de una intervención de construcción por excavación, finalizado a la construcción en época muy antigua de un asentamiento proyectado y complejo, del que nos faltan todas las partes interiores y exteriores de madera (que debía haber por lo que testimonian las secciones encajadas, aún presentes en las paredes). Así como paradójicamente nos faltan los hallazgos arqueológicos de la superficie, debido al ininterrumpido y multimilenario uso como vivienda, hasta casi finales del siglo pasado, como uso agrícola del latifundio.

¿ Y cuáles son sus hipótesis sobre el uso de los espacios? Entrando en la primera sala del piso bajo asombra su tejado a dos aguas por eso se llama “ sala con forma de tienda”. Se trata de una “sala”, hasta mediados de los años 90 del siglo pasado usada como establo por la evidencia de la doble fila de comederos excavados en las paredes, que según yo estaba destinada a cripta funeraria dinástica. No se trata de una tumba para una persona, sino para un grupo de personas, a cada una le correspondía un “marcador de la posición” (se pueden ver aún 6+6 paredes sobre los pisos de carácter funerario, después convertidos en comederos): los “nichos” cuadriláteros en el centro de las paredes norte enfrente de la entrada (donde debían encontrarse los restos y las insignias sagradas de la persona/fundador de un linaje más importante) y los de afuera en las paredes laterales (que indicaban el lugar de las personas que socialmente estaban más cerca del “líder” del grupo), junto a la aparente inutilidad del uso de las dobles aguas de la cubierta, en un espacio que tiene encima roca, nos hacen pensar en caracteres simbólicos de una residencia para el más allá, como por ejemplo en la gran arquitectura funeraria etrusca, pero esta es de edad mucho más “reciente” ( siglos VII- a. C. Por ejemplo la “Tumba de las leonas” di Tarquinia). Sobre el techo hay un orificio, accesible en su origen, por lo que queda de los restos encajados de una entrepiso de madera, que a través de un “pozo” conecta la sala con el piso de arriba. Dicho orificio, en la interpretación que hago, era posiblemente utilizado para cumplir un rito ya conocido en la literatura antigua (por ejemplo: Homero en la Odisea, XIX, 178-9) con el nombre de Catábasis. En la práctica, quien debía ejercer el poder absoluto sobre la comunidad era introducido en la cripta y tenía que quedarse allí por un tiempo, se trataba de un rito tenebroso que se respetaba en el mundo de la Creta minoica y micénica cada 9 años (es el Minos enéada” homérico), que permitía a un hombre, tras un periodo de incubación, adquirir todas las características divinas para reinar, convirtiéndose en un Minos, es decir un Rey asimilable a una divinidad, con poderes de vida y muerte sobre sus sometidos. El segundo espacio, de planta circular ovalada y espacio campaniforme, con un óculo de luz en la cima, es por lo que sé, el tholos más grande del Mediterráneo (altura 16 m y diámetro 13 m). Dicha dimensión, unida al efecto sugestivo que provoca, hace pensar en un lugar destinado a uso de templo y de culto, tal como era costumbre en la cultura minoica y micénica (ejemplo: el “Tesoro de Atreo en Micenas”, del siglo XV a. C.). No tengo certezas sobre como el espacio haya sido excavado. Existen tres niveles de “orifícios” visibles en la pared en un sector del tholos, detrás de la entrada, que servían para sujetar las estructuras de madera, utilizados en origen por los “espectadores” para rituales particulares o eventos (en la Edad Media o campesina se convirtieron en entrepisos para la vivienda). En el espacio campaniforme hay que atribuir, por la presencia de la fosa del nadir en el centro del suelo (simbolismo del axis mundi-eje del mundo, por la asociación al oroficio del zénit) y por los restos de bancos removidos del perímetro circular, además de la presencia de una cavidad con forma de ábside orientada hacia la pared este, un significado no de vivienda sino religioso y de culto. También he comprobado que la llegada de la primavera, durante el equinocio del 21 al 28 de marzo, coincide con un sugestivo rayo de luz que golpea a las 12:00, hora solar, la fosa del nadir del suelo. Por lo tanto, su proyección, por simbolismo y dimensiones, hace pensar en un culto hacia divinidades relacionadas con el mundo entre la luz y la oscuridad, entre la vida y la muerte, como era la de la Gran Madre Mediterránea Afrodita y, por lo tanto, a los que encargan, constructores y ritualidad de sofisticada tradición. Una curiosidad es un espacio con forma de tholos similar, horadado en la cima, de dimensiones muy modestas respecto al nuestro, unido al “pozo sagrado” para el culto del agua, está presente y se puede visitar en la Cerdeña nurágica de la Edad del Bronce: es el “pozo sagrado de Santa Cristina” en Paulilatino (Oristano), en el cual se ha verificado el fenómenos de la “luna en el pozo”, que se observa significativamente cada nueve años. Como el fenómeno luminoso solar/lunar que presumiblemente se verifica en la Gurfa determinando un ciclo ( llamado metónico para la luna) que posiblemente servía para medir la duración del reinado de Minos… Subiendo por la parte exterior al primer piso, con variadas incisiones y grafitis en las paredes exteriores, pertenecientes en concreto al periodo de la “Conquista del Sur” , a caballo entre la Unidad de Italia, se llega al pequeño pasillo de entrada al “Palacio”. Entrando, a la izquierda, hay una sala, la más pequeña, caracterizada por un sistema de cierre que permitía abrir la puerta solo desde dentro; posiblemente se trataba de la sala del verdadero “tesoro” del Santuario de Minos, donde se disponían las ofertas votivas, por lo tanto, presidiada siempre desde dentro. En la segunda sala, la más grande y alta, que debería estar revestida como las demás con una pared de tablones, a la derecha de la entrada hay una chimenea y en las paredes de la izquierda, suspendido de manera extraña a un par de metros del suelo, un espacio con forma de útero, conectado por un un orificio en la cima a una cisterna exterior para el agua sobrepuesta en eje. Según mi hipótesis de atribución, esta es la sala más importante del Palacio, donde la cultura minoica y micénica, y por lo tanto ese espacio inquietante con forma de útero, es ese en el que se producía el rito de la incubación para que retrocediera el individuo, destinado a convertirse en Minos/Rey cada nueve años en la civilización minoica, al estado prenatal larvario y uterino, para el nuevo nacimiento glorioso, tras la supervivencia oscura en el reino de los infiernos con la Bajada/Catábasis que se realizaba en el pozo vertical de la sala contigua a la cámara funeraria de debajo. Resulta significativo que una cruz, probablemente bizantina, está apenas incisa bajo este espacio. En la sala adyacente, la más manipulada y destrozada por usos inadecuados a lo largo del tiempo, se observa el “pozo” al que se bajaba a quien se sometía al rito de la “catábasis-incubación”, ya citado. Determinante para la exclusión de otros usos de la perforación conectada con la futura función campesina de los espacios (por ejemplo: bajar el heno) es la consideración que la señal legible de la trampilla de la cubierta que falta nos lleva a pensar que la piedra que la cerraba debía de pesar unos ¡800Kg! Es un elemento que me hace pensar que aquella trampilla sí debía abrirse, pero “de vez en cuando” (probablemente…cada nueve años como sostiene Homero según la ritualidad minoica de Catábasis en Creta). También está presente detrás del “pozo de la Catábasis” un intrigante “dibujo” grabado en la roca: que incluso siendo manipulado por incisiones recientes por encima se lee con claridad un cuadrado de unos 60 cm de lado con seis semicircunferencias superiores marcadas, de 10 cm de diámetro cada una.

Según mis reflexiones dicha geometría tiene que ver directamente con un sistema de medida que aparece en todos los espacios con forma de tholos del valle del Platani censados por Francesco Tomasello (“Tumbas con formas de tholos en la Sicilia del centro y del sur”): un módulo métrico, sobre base “seis” con múltiplos y submúltiplos, iguales a un”pie” de alrededor de 30 cm, comprendida la sofisticada “proyección” de la Gurfa.

 La sala siguiente, la cuarta, era posiblemente el espacio de residencia privada del Minos/Rey conectada con vista al espacio del templo para el culto y para la respuesta oracular de los visitantes, según liturgias y ritualidad asociadas a los equinocios y a los solsticios.

¿Usted está convencido de que se trate de un profesional? ¿Por qué? La única certeza que he comprobado es la intervención de un constructor muy culto que usa módulos geométricos con Sección Áurea en la composición arquitectónica, en la planta y en la sección de casi todos los espacios. Su constructor demuestra conocer los modelos de casas tumbas con forma de tholos chipriotas de Choirokotia y del Megarón de madera anatólico- frigio de Godion. Además, justo porque el tholos de la Gurfa es el más grande del Mediterráneo, con caracteres simbólicos únicos y originarios incluso en relación con el famoso tholos de Atreo en Micenas, es necesario pensar en una aportación artística, por su manufactura, a la sabiduría arquitectónica de un constructor que en ausencia de otras referencias, podemos llamar “dedálico”. De hecho trabaja en la Gurfa y en todo el valle del Platani, o en lugares sicilianos parecidos, una escuela de arquitectos y constructores que legítimamente se puede atribuir a Dédalo. Me he convencido de que quien trabaja es uno de los grandes constructores del Mediterráneo, tal vez el arquitecto más grande de la protohistoria siciliana. Es bastante probable que se pueda identificar con la figura mitológica de Daidaleos-Dédalo, empeñado en la realización de la sepultura de la figura mitológica de Minos-Minosse en Sikania. Sobre esto mi investigación todavía se está realizando.

¿Por su diseño y por sus dimensiones, usted asocia la Gurfa a la tumba de Agamenón y a la de Minias, mítico antepasado de los minias? ¿Por lo tanto la Gurfa es el posible Tesoro en Sikania, tumba de Minos? Por el conjunto de indicios culturales, históricos, mitológicos y arqueológicos de las proximidades de la Gurfa, claramente hay que comprobarlo con las excavaciones arqueógicas, y por lo dicho hasta ahora me ha sido posible pensar en toda la estructura de los hipogeos-tholos como la tumba-templo del Rey Minos en el valle del río Halykos-Platani en Sikania, del que tenemos la descripción sumaria de las fuentes históricas (en concreto Heródoto VII, 170 y Diodoro Siculo IV, 78). Este personaje es el Soberano/Minos de Creta que llegó a la costa de Agrigento persiguiendo a Dédalo, huido del laberinto de Cnosos, refugiado en Sikania por los famosos hechos de la saga del Minotauro. Minos murió ahogado por engaño en la corte del Rey Sicano Kokalos y enterrado en una tumba-templo abierta al culto de Afrodita y del mismo Minos divinizado. Los antiguos históricos databan dichos eventos “tres generaciones antes de la guerra de Troya”, que siguiendo las dataciones más fiables habría que situarla entre el 1334 y el 1136 a.C. Siempre, según las fuentes antiguas esa tumba-templo fue destruida por el tirano de Agrigento, Terone (480 A.C.), la encontró, casi un milenio después de su construcción, remontando el río Platani para ir a la guerra a Himera. Desde entonces ya no ha sido más identificada. Es importante considerar que el sistema fluvial, del que la Gurfa constituye cuenca fluvial entre la parte tirrénica y la del canal de Sicilia de Agrigento, era casi seguro navegable en buena parte y por eso ha sido siempre un camino de penetración hacia el interior desde las dos costas de la isla.

¿Es suyo el descubrimiento del símbolo del tridente y qué indica? Junto a la entrada del Tholos “por suerte” cubierta por la vegetación que la ha salvado de la erosión “he descubierto”, junto a la caduca inscripción cristiana “IHS” (atribuible a la reconquista cristiana de los Caballeros Teútonicos del lugar islámico), la incisión marcada de un tridente puesto al revés (21×30 cm.). Debía de ser el soporte en negativo de un bajorrelieve metálico (¿bronce?) trasladado luego, que simboliza sin ninguna duda el símbolo de Neptuno/Poseidón, divinidad del mar en el ápice del panteón minoico y micénico. Dicho símbolo fue grabado por los navegantes que llegaron a esta zona tras los riesgos de la navegación, también para recordar el culto de proveniencia. Además es cierto que estos navegantes, testimoniados sobre la costa de Agrigento del siglo XVIII a. C. por los hallazgos de G. Castellana en el lugar de Monte

Grande, también recorrieron el valle del Platani por el comercio de la sal (“Halikos”=Camino de la sal) y del azufre, ambos de yacimientos florecientes, que eran “el petróleo de la antigüedad”.

Si sus estudios llegasen a ser confirmados, pensando en términos de desarrollo y crecimiento sobre todo turístico del territorio, ¿ podríamos definir las grutas de la Gurfa como un tesoro a cielo abierto que espera aún ser descubierto? En ausencia de restos arqueológicos de excavaciones oficiales, los restos evidentes de destrucción e incendio de los revestimientos de madera de la Gurfa aún esperan una datación. Es evidente lo que este escenario único, al límite entre la Historia de la Arquitectura antigua y la Arqueología, puede representar para el desarrollo económico y turístico de las área interiores “pobres” de Sicilia.